viernes, 16 de marzo de 2012

La autorrealización


La autorrealización es un camino o una tendencia, más que un punto de llegada. Es la tendencia  que tenemos los seres humanos a desarrollarnos al máximo de nuestro potencial, en términos de  talentos y capacidades. Esa tendencia produce un estado personal que nos hace sentirnos satisfechos y orgullosos de nosotros mismos. Es decir, nos hace sentirnos realizados plenamente como personas lo que, en la jerarquía de necesidades de Maslow, constituye la máxima de las necesidades humanas. La realización plena como personas nos hace sentirnos verdaderamente felices. Siendo la más alta de nuestras necesidades, la autorrealización se busca alcanzarla una vez que hemos satisfecho todas las otras necesidades. Por ello, la autorrealización a veces queda en el olvido por estar distraídos en otras necesidades más básicas (como ganar un salario, atender la familia, asegurar cosas para el futuro, entre otras).
La autorrealización es un estado ideal, por eso debe verse como una tendencia o aspiración continua. La persona autorrealizada busca siempre estar consciente de su propio valor y de su importancia. Por tanto, en la vida diaria es una persona responsable de sí misma, de su vida y sus relaciones con los demás y con el universo. Es decir, es una que conduce su propia vida, lleva las riendas, va al volante de su vida. Es una persona segura de sí misma, y eso la hace ser feliz con sí misma  y con los demás.  Ese estado ideal debe constituir el norte que luchamos por alcanzar. Consecuentemente, la persona autorrealizada se encuentra en un camino más que en un sitio estancada.
Por todo lo anterior, la autorrealización se manifiesta en vivir de forma plena y desinteresada, concentrando la atención en las cosas verdaderas y significativas, y sin distracciones por las cosas superficiales o sin importancia real de la vida. Significa vivir sin temores, para ser total y plenamente humano, olvidándose de la apariencia, la timidez y la defensa. Es decir, la autorrealización se manifiesta en una vida concentrada en la magia de vivir.
Se pueden reconocer las siguientes cualidades en una persona autorrealizada: Responsabilidad, independencia,  solidaridad, altruismo, sociabilidad, trascendencia, espontaneidad, creatividad, seguridad, y madurez. Todas esas cualidades, en conjunto, otorgan a la persona una aguda percepción de la realidad, regida por su propia naturaleza interior y que no depende de la opinión ajena. Esa aguda percepción le lleva a buscar siempre la verdad por medio de la conciencia para vivir en gracia.

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