Confucio dijo alguna vez: “El hombre que ha cometido un error y no lo corrige, comete otro error mayor. No son las malas hierbas las que ahogan la buena semilla, sino la negligencia del campesino”. Esa frase viene a colación en el contexto de la evolución de las tecnologías de información y comunicación y su rol en el acceso al conocimiento. Las raíces se remontan al lejano Egipto, con la Biblioteca de Alejandría. Allí la humanidad cometió un gravísimo error hace unos dos mil quinientos años, el que se debe corregir para no cometer otro aún mayor. La Biblioteca significó la concretización de un grandioso sueño destinado a reunir el acervo de conocimiento de la época grecorromana. Sin embargo, desdichadamente el edificio que la albergaba fue quemado con todo lo que contenía, que no era poco. Tan significativo ha sido ese nefasto hecho, que la Biblioteca se convirtió en leyenda, independientemente que algunos dudan si realmente llegó a ser todo lo imponente que se narra de ella.
Quemar la Biblioteca fue un tremendo error. Sin embargo, hay otro mucho mayor. Todo el conocimiento allí reunido, que se supone era conocido por los eruditos allí confinados, nunca se aplicó en la política, ni en la economía, ni en la religión del momento. Todo ese amplio conocimiento representaba una buena semilla, que se ahogó entre las malas hierbas de la ignorancia y la barbarie, el matonismo y los deseos de dominación. No obstante, no fueron esas malezas las que la ahogaron realmente, según Confucio, sino la negligencia de quienes debían cultivar esa semilla.
El resultado histórico de ese infausto error fue la proliferación de la ignorancia, la declinación del ímpetu científico, y el advenimiento del oscurantismo sobre la humanidad, que perduró por muchos siglos. Fue necesario esperar el Renacimiento, superando la Edad Media, para cosechar diversas manifestaciones de la Ciencia y la Tecnología que conllevaron innumerables adelantos y la mejora en las condiciones de vida.
El mundo de hoy tiene en Internet un símil de la Biblioteca de Alejandría. Urge proteger la memoria de la humanidad del olvido, de modo que no se caiga en los mismos errores que recuerdan a la Biblioteca. Según Carl Sagan, el fin de la Biblioteca sobrevino cuando en el año 415 fanáticos feligreses del santo arzobispo de Alejandría asesinaron a la bibliotecaria y posteriormente destruyeron los restos bibliotecarios, quedando extinguidos irrevocablemente la mayoría de sus descubrimientos, ideas y propuestas. Se despreció a la Biblioteca por ser un símbolo pagano de cultura y ciencia.
No debemos cometer el mismo error de no aplicar los conocimientos en política, economía y religión. Internet representa libertad de participación y de expresión en el mundo actual. Hay quienes señalan que Internet significa un avance cualitativo mayor que una nueva revolución industrial, y más allá que los negocios digitales, que consideran al ser humano meramente como productor de bienes y servicios para el mercado. En realidad, estamos ante fenómenos históricos determinantes para la historia humana, que se concuerda son tres: (1) El surgimiento de la palabra escrita en el Neolítico, (2) La invención de la imprenta en el Renacimiento, y (3) La extensión de Internet en la Globalización.
Pero hoy puede verse a Internet como un símbolo, ya no pagano sino ciudadano, de libertad de expresión y de acceso al conocimiento. Y pueden ser los sectores políticos, económicos y religiosos lo que interpreten que la nueva Biblioteca de Alejandría representa un peligro para sus intereses. Y quizás no se intente destruirla pero si limitar significativamente el acceso y los contenidos. Qué la humanidad no cometa el mismo y nefasto error, y que se erradique la “negligencia de los campesinos” para que no se ahogue la buena semilla de la digitalización y las comunicaciones. Parte de esos campesinos son los ingenieros en computación, llamados a ejercer su profesión con responsabilidad, preservando el conocimiento y el acceso a éste en la era digital.
miércoles, 15 de febrero de 2012
sábado, 11 de febrero de 2012
El sentido de ser humano
El curso Computación y Sociedad, en el contexto de la Carrera de Ingeniería en Computación en el Instituto Tecnológico de Costa Rica, Sede San Carlos contiene una temática muy relevante. La coyuntura histórica obliga a profundizar en un enfoque ético global para la supervivencia de la humanidad en el planeta. Por ello, se inicia con la reflexión sobre la esencia del ser humano, como punto de partida para dilucidar el comportamiento moral y ético del individuo que clarifica los valores y actitudes positivas para afrontar la vida profesional. A partir de ahí, se analiza la relación e impacto de la tecnología computacional y sus productos en diversas actividades y disciplinas humanas, como la historia de la ciencia y la tecnología, la legislación, el trabajo, las relaciones de género, entre otras. A su vez, se estudiará la interacción bidireccional entre la cultura y la tecnología computacional e informática.
El objetivo general es que el estudiante comprenda tanto la incidencia social de la tecnología computacional, identificando el papel del Ingeniero en Computación en la sociedad y distinguiendo su relación con otros profesionistas, como los conocimientos científicos, técnicos y sociales que requiere.
En términos específicos, con el curso se pretende que el estudiante:
- Reconozca el entorno social, cultural, económico e histórico en que se desarrolla la actividad tecnológica y, en específico, la computacional.
- Indague sobre origen, y los efectos éticos, filosóficos y políticos de las leyes de propiedad intelectual, dándole énfasis a los efectos de estas leyes sobre la tecnología de la información y comunicación y el conocimiento en el contexto de la sociedad de la información.
- Investigue sobre las características sociales, filosóficas, econonómicas y políticas de la sociedad de la información, tanto en sus efectos sobre género, la geografía técnica de la divisoria digital, la distribución espacial de los usuarios de TICs y la geografía de la producción, como sobre la posibilidad de propiciar un desarrollo sostenible.
- Desarrolle una experiencia práctica que permita comprender la forma en que impacta la tecnología de la información y la comunicación sobre grupos sociales desfavorecidos y los mecanismos que permitirían que se reduzca el efecto de la divisoria digital sobre esos grupos.
La metodología del curso consiste en:
- Analizar la relación de la computación con el entorno social, político, educativo y laboral en el que se desenvolverá el futuro profesional, tomando en cuenta conocimientos de diferentes asignaturas, integrándolos y reconociendo la relación de la computación con el resto de las disciplinas y de la educación como elemento de desarrollo y motor para la ciencia y tecnología.
- Analizar y sintetizar textos relativos a la ciencia, tecnología, computación e informática, su desarrollo actual y tendencias.
- Participar en discusiones y comentarios en grupo, para comprender mejor la importancia de las asignaturas del plan de estudios de la Carrera y su importancia en el entorno social y económico del alumno.
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